2025, un año desafiante para la sostenibilidad
Sergio Sierra, Head of Funding and Treasury de Instituto de Crédito Oficial (ICO)
El mercado de bonos sostenibles demuestra su madurez resistiendo a un año complicado y sigue mostrándose como un instrumento útil tanto para emisores como para inversores.
El año 2025 se ha mostrado como un periodo difícil para las finanzas sostenibles. Los gobiernos han tenido que navegar un entorno de cambiantes prioridades, cuando no de abierta hostilidad hacia la sostenibilidad en algunas jurisdicciones.
Según datos de la International Capital Markets Association, ICMA, en 2025 se emitió un volumen equivalente a 976 billones de dólares. Este importe es un 1% mayor que el volumen de 2024 y queda lejos del récord de 1 trillón marcado en 2021, que fue un año excepcional debido a la mayor emisión de bonos sociales para combatir los efectos negativos de la pandemia. Es cierto, el mercado no ha seguido creciendo desde aquel año, pero estamos hablando de un mercado consolidado, por encima de los 5 mil billones, que seguirá funcionando porque sigue siendo un medio eficaz para la financiación de proyectos que contribuyen a la consecución de objetivos medioambientales o sociales.
Existen segmentos del mercado que han mostrado especial solidez. El sector público es el mejor ejemplo de ello
Existen además segmentos del mercado que han mostrado especial solidez. El sector público es el mejor ejemplo de ello. La emisión de bonos sostenibles para estos emisores tiene un componente más estratégico y sus decisiones están menos influidas por la evolución de la diferencia de coste entre las emisiones sostenibles y las emisiones convencionales. Cierto, el ahorro directo en costes se ha reducido, pero los bonos sostenibles siguen permitiendo acceder a una base inversora más diversificada, lo que redunda en colocaciones más sólidas y menos vulnerables a la volatilidad del mercado. En este contexto, ICO ha continuado con su estrategia de emitir un bono social y un bono verde al año. ICO ha emitido 12 bonos sociales desde 2015, gracias a los cuales ha financiado más de 80.000 proyectos con los que se han creado o mantenido más de 550.000 empleos, se han construido más de 1.300 viviendas sociales y se han creado 300 oportunidades laborales para personas discapacitadas. Además, ha emitido 7 bonos verdes desde 2019, que han permitido evitar la emisión de más de un millón de toneladas de CO2.
Por geografías, la retirada de emisores de Estados Unidos se ve compensada por la entrada de nuevos participantes en Asia, sobre todo de China, gracias a sus grandes necesidades de financiación de nuevos proyectos sostenibles y al apoyo gubernamental. En el caso de Estados Unidos parece que los emisores en general prefieren utilizar instrumentos de financiación convencionales, incluso aunque se refieran a proyectos con beneficios sociales y verdes, con la intención de atraer menos atención al respecto.
De cara a 2026, es probable que los volúmenes de emisión se mantengan en niveles al menos similares a los del último año. Una importante razón es que a partir del año que viene se aprecia un incremento significativo de los vencimientos de bonos sostenibles, que muchos emisores refinanciarán con instrumentos similares.