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El despegue de la financiación del combustible sostenible de aviación (SAF)

La industria del Combustible Sostenible de Aviación (SAF) se ha consolidado como la principal palanca tecnológica para descarbonizar el transporte aéreo global. Este biocombustible de segunda generación, producido a partir de residuos orgánicos, aceites usados y captura de carbono, reduce las emisiones de CO₂ hasta en un 90% en comparación con el queroseno tradicional.

Producción en 2026: A medida que la presión climática aumenta, el sector de la aviación se apresura a sustituir el combustible fósil para cumplir con los objetivos internacionales de neutralidad de carbono fijados para el año 2050. Para 2026, se proyecta que la producción mundial de SAF alcance las 2,4 millones de toneladas; sin embargo, esta cifra récord apenas representa el 0,8% del consumo anual de combustible de la aviación comercial, evidenciando la inmensa brecha que aún queda por cerrar.

Para 2026, se proyecta que la producción mundial de SAF alcance las 2,4 millones de toneladas

Los lideres: El mercado actual del SAF está liderado por gigantes petroquímicos y firmas especializadas que aceleran su capacidad de refino. La compañía finlandesa Neste se posiciona como el productor mundial dominante, operando plantas clave en Singapur y Rotterdam para abastecer los principales centros aeroportuarios. Junto a ella, corporaciones energéticas tradicionales como TotalEnergies, Repsol y BP están reconvirtiendo sus antiguas refinerías en complejos multienergéticos para masificar la producción de combustibles limpios. Gracias a estas expansiones, el valor del mercado global de SAF escaló hasta los 1.700 millones de dólares en 2024, y se estima que crecerá a una tasa anual del 46,2% durante la próxima década.

Las compañías aéreas: Las aerolíneas comerciales más importantes del mundo lideran la demanda mediante contratos de compra a largo plazo. Grupos aeronáuticos como IAG (matriz de Iberia y British Airways), Delta Air Lines y el grupo Lufthansa han firmado acuerdos vinculantes para asegurar su suministro futuro. Estas compañías integran progresivamente el SAF en sus operaciones diarias, utilizándolo en mezclas con queroseno convencional en vuelos comerciales de larga distancia. La urgencia es real: con la entrada en vigor de los primeros mandatos obligatorios de mezcla del 2% en Europa y Reino Unido, la escasez de oferta ha provocado que las aerolíneas asuman un impacto financiero de 4.300 millones de dólares adicionales en sus presupuestos de combustible solo este año.

La regulación actúa como el motor definitivo para la adopción obligatoria de estos combustibles limpios. En Europa, el paquete normativo ReFuelEU Aviation exige que las aerolíneas aumenten el uso de SAF del 2% inicial hasta un 6% en 2030, un 34% en 2040 y un 70% para el año 2050. Paralelamente, en Estados Unidos se utiliza un enfoque de incentivos fiscales mediante la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), que otorga créditos fiscales de entre 1,25 y 1,75 dólares por galón producido en su territorio. Al otro lado del mundo, centros de conexión clave como Singapur han optado por esquemas diferentes, aplicando una tasa climática variable en los billetes de avión para financiar la compra centralizada de combustible limpio sin desestabilizar las finanzas operativas de sus aerolíneas.

Los costes son el principal obstáculo: entre dos y cinco veces superior al del queroseno de origen fósil

Los costes son el principal obstáculo económico de esta transición por la brecha de costes respecto al petróleo tradicional. Actualmente, el SAF convencional basado en aceites e hidroglicéridos (HEFA) se cotiza en torno a los 2.640 dólares por tonelada, lo que supone un precio entre dos y cinco veces superior al del queroseno de origen fósil. Esta brecha se vuelve extrema al analizar los e-fuels (combustibles sintéticos basados en hidrógeno verde), cuyos costes de producción estimados oscilan entre 1.600 € y 8.700 € por tonelada. Esta prima de coste impacta directamente en las aerolíneas, donde el combustible representa aproximadamente el 30% de sus costes operativos totales.

Se requerirá una inversión global en infraestructura de refino cercana a 1 billón de euros en CapEx para procesar los 325 millones de toneladas de SAF necesarios para alcanzar el net-zero en 2050

La viabilidad financiera de la industria en los próximos años dependerá de una movilización masiva de capital público y privado. Según estimaciones de consultoras estratégicas como PwC, se requerirá una inversión en infraestructura de refino cercana a 1 billón de euros en gasto de capital (CapEx) a nivel global para procesar los 325 millones de toneladas de SAF necesarios para alcanzar el net-zero en 2050. En el contexto continental europeo, la hoja de ruta sectorial calcula que la descarbonización integral de sus cielos exigirá un desembolso acumulado de 2,4 billones de euros, una cifra revisada al alza debido a que las primas de precio del combustible sostenible han caído más lento de lo previsto.

Las alianzas estratégicas entre productores, aerolíneas y gobiernos resultan indispensables para mitigar los riesgos financieros iniciales de las plantas de refino. Los contratos de compra anticipada (offtake agreements) garantizan a los productores un flujo de ingresos estable para justificar las altas inversiones de capital requeridas. Al mismo tiempo, los subsidios gubernamentales y las garantías de crédito público reducen el riesgo para los inversores privados. Un claro ejemplo de esta tendencia es la propuesta de crear fondos estatales superiores a los 300 millones de euros anuales en mercados clave, nutridos mediante las subastas de derechos de emisión de CO₂, orientados exclusivamente a subsidiar la producción local de combustible.

El futuro del SAF dependerá de la escalabilidad de la producción y de la diversificación tecnológica para estabilizar los precios del mercado. A medida que las economías de escala abaraten los costes de producción y la regulación internacional se vuelva más estricta, el combustible sostenible dejará de ser una alternativa minoritaria. Un factor alentador es la psicología del consumidor: encuestas globales revelan que el 66% de los pasajeros están dispuestos a pagar más en sus tarifas para compensar las emisiones de su viaje. La aviación del mañana está irremediablemente ligada a la maduración de este sector, que transformará los cielos en un espacio compatible con la sostenibilidad planetaria.