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Las prácticas sostenibles aumentan un 36% el valor de la empresa y su rentabilidad un 21%

Las empresas que integran prácticas sostenibles de forma estratégica pueden incrementar significativamente el valor de la empresa (36 %), la rentabilidad (21 %) y las ventas, tanto en B2C como en B2B (20 %), además de mejorar el rendimiento para los accionistas. También se observa una reducción sustancial de la rotación de empleados (57 %) y de riesgos financieros y de mercado (30 %), datos que fortalecen el caso de sostenibilidad como motor de valor.

Son las conclusiones de una reciente investigación presentada por Trellis de un informe de Impact ROI con datos de la última década que ponen de manifiesto que la sostenibilidad crea valor empresarial e impulsa mejores resultados financieros.

Hace crecer el valor de la empresa (36 %), la rentabilidad (21 %), las ventas (20 %), reduce la rotación de empleados (57 %) y los riesgos financieros y de mercado (30 %)

Sugiere, por ello, que la sostenibilidad debe integrarse en la lógica del negocio mediante propuestas de valor concretas que expliquen cómo estas prácticas contribuyen a objetivos corporativos clave. Una de las formas de crear valor es ofrecer la sostenibilidad como una característica del producto o servicio. Cuando las empresas incorporan compromisos medioambientales y sociales en su propuesta de marca —y comunican estos aspectos a clientes e inversores—, pueden generar ventajas competitivas claras. Por ejemplo, algunas grandes compañías han logrado aumentar sus ingresos al vincular explícitamente la sostenibilidad con la generación de oportunidades de negocio.

Reducir costes y ampliar mercado

Adicionalmente, la sostenibilidad puede reducir costes operativos al promover una gestión más eficiente de recursos, menos desperdicios y una mejor utilización de activos. Casos reales muestran que objetivos como la reducción de la intensidad de carbono no solo contribuyen a metas ambientales, sino que traducen en millones de dólares en ahorros y en menores costes asociados al riesgo.

Otro argumento clave es que las empresas pueden crecer mediante ofertas que resuelven desafíos ambientales o sociales, abriendo mercados enormes. En Estados Unidos, la transición hacia una economía sostenible representa una oportunidad de mercado valorada en 130 billones de dólares hasta 2050, lo que refuerza que la sostenibilidad no es solo un requisito ético, sino una fuente de crecimiento estratégico a largo plazo.

No es una carga sino un factor de competitividad

Por último, el informe subraya que la sostenibilidad fortalece la confianza de los diferentes grupos de interés —clientes, trabajadores e inversores— y que las empresas que se perciben como confiables y responsables suelen tener mejor desarrollo en el mercado. Esto refuerza la idea de que invertir en prácticas sostenibles no es una carga, sino una decisión estratégica que impulsa la competitividad y la creación de valor sostenible para todos los actores implicados.