Iberdrola ha lanzado una emisión de bonos verdes referenciados al precio de su acción con la que ha captado 400 millones de euros a 5 años, con un cupón del 1,5%.
Este tipo de bonos se caracterizan porque su rentabilidad está referenciada a la evolución de la acción de la compañía emisora (en este caso, Iberdrola), pudiendo por tanto los inversores ejercer una opción de compra sobre el precio de las acciones de la compañía dentro de los 3 meses anteriores a su vencimiento. Dicha opción será siempre ejercitable mediante pago de la diferencia. Es decir, Iberdrola no emitirá ni entregará en ningún caso acciones, por lo que no supondrá un efecto dilución alguno sobre sus actuales accionistas.
Los bonos incorporarán una opción, que permitirá a los inversores beneficiarse de la revalorización de la acción al vencimiento del bono
La operación se ha realizado con cuatro bancos internacionales: JP Morgan, Natixis, Mizuho y Morgan Stanley.
En paralelo, Iberdrola va a adquirir una opción de cobertura idéntica a la vendida dentro del bono, lo que le permite estar cubierta ante cualquier riesgo de ejercicio por parte de los bonistas (en caso de revalorización de la acción por encima de un determinado nivel). Dicho nivel se determinará a lo largo de los próximos días.
La combinación del bono referenciado a la acción junto con la compra de la opción ha hecho posible obtener ventajas en coste respecto a la financiación tradicional considerándose una operación oportunista de financiación.
En 2022, esta compañía lanzó una emisión de bonos verdes referenciados al precio de su acción por importe de 450 millones de euros y en 2015 ya accedió al mercado con una operación de 500 millones de euros que en 2020 amplió en otros 200 millones adicionales.