BLOG

Financiación de la transición: una señal clara de madurez del mercado de financiación sostenible

María Cristina Romero, Head o sustainable finance Spain & Portugal de EthiFinance

El año 2025 ha estado marcado por la geopolítica y la democratización de la inteligencia artificial, pero también por una inquietud persistente en los mercados financieros: ¿seguirá creciendo la financiación sostenible o ha alcanzado un punto de estancamiento? A pesar de que el volumen global de bonos sostenibles ya supera los 6 billones de dólares estadounidenses, la expectativa en torno al futuro de este mercado sigue siendo un tema de debate.

Los elevados volúmenes de emisión de 2020 y 2021, junto con el vencimiento de parte de esta deuda, han contribuido a alimentar dichas expectativas. A ello se suman los cambios en la regulación europea y la politización de los criterios ESG en USA.

Más allá de estos movimientos, resulta clave subrayar que, actualmente, el mercado de financiación sostenible se encuentra en una fase de madurez caracterizada por la consolidación y estabilización, y su eficiencia dejará de medirse exclusivamente en términos de volumen para pasar a evaluarse en función de la calidad e impacto.

Financiar una transición creíble: el gran reto de 2026

En este contexto, la financiación de la transición emerge como una señal de madurez de un mercado que, en sus orígenes, estuvo centrado en lo “verde”. Hoy, el foco se desplaza hacia aquellos sectores que, por su propia naturaleza, no pueden alinearse con criterios cada vez más exigentes, pero que desempeñan un papel clave en la descarbonización de la economía real.

Esta fase representa el momento idóneo para consensuar y consolidar un concepto de transición que sea ampliamente aceptado en el mercado. Este proceso está impulsado, principalmente, por el creciente apetito inversor por instrumentos de transición, así como por un interés en comprender los planes de transición de las compañías.

Es el momento idóneo para consensuar y consolidar un concepto de transición que sea ampliamente aceptado en el mercado

A nivel de etiquetas, en 2025 la LMA lanzó la Guía de Préstamos de Transición. Posteriormente, la ICMA publicó sus Directrices de Bonos de Transición Climática. En este ámbito, el Programa de Bonos Soberanos de Transición de Japón constituye un ejemplo de alineación estratégica al más alto nivel y de escalabilidad.

En el plano regulatorio, la propuesta de SFDR 2.0 incorpora una nueva categoría de producto financiero de transición (Artículo 7). De materializarse, esto podría suponer un impulso para los gestores que deseen integrar instrumentos de transición en sus fondos y, en consecuencia, un impacto positivo en el mercado de financiación sostenible.

Por último, en el ámbito nacional, el Real Decreto 214/2025, que establece la obligación para determinadas organizaciones de calcular su huella de carbono y publicar sus planes de reducción de emisiones de GEI, impulsa el desarrollo de planes de transición creíbles, contribuyendo a mejorar la disponibilidad y comparabilidad de información sobre las estrategias de transición, elemento cada vez más demandado por los inversores.

En 2026, el escenario se presenta favorable para el crecimiento de la financiación de la transición, y su posterior consolidación como un instrumento clave que aportará la eficiencia y calidad que el mercado de financiación sostenible exige actualmente.

(Publicado originalmente en el Informe Anual OFISO 2026 sobre la Financiación Sostenible en España en 2025
https://www.ofiso.es/files/informe-anual-OFISO-2026.pdf?v=2 )
WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com

¿Acepta nuestras Cookies?

Usamos cookies para mejorar su experiencia en la web. Más información aquí