Tomás Gallego, Director Financiero de Redeia
Ahora que algunas corrientes en países importantes, como Estados Unidos, cuestionan los avances significativos que hemos logrado en materia de sostenibilidad en los últimos años, adquiere especial relevancia divulgar y destacar los beneficios de la firme apuesta de Europa por un planeta más sostenible. Frente a aquellos que rechazan la idea de los efectos adversos del ser humano en el cambio climático y la urgencia de tomar medidas, es crucial resaltar las opiniones que muestran los beneficios de lo contrario.
Según el avance del operador del sistema, 2024 será el año con menores emisiones de CO2 equivalente derivadas de la producción de electricidad en España, alcanzando una cifra de 27 millones de tCO2 equivalentes
La mejor noticia para fortalecer el argumento de los beneficios de la financiación sostenible es que, según el avance del operador del sistema, 2024 se convertirá en el año con menores emisiones de CO2 equivalente derivadas de la producción de electricidad en España, alcanzando una cifra de 27 millones de tCO2 equivalentes. Esto supondría una caída de más del 16,4% respecto a 2023, que ya había sido un mínimo histórico, demostrando que todos aquellos que han apoyado las emisiones verdes del sector eléctrico, encaminadas a orientar flujos de capital hacia los objetivos de cambio climático, están obteniendo resultados de un fuerte impacto climático. Además, este magnífico resultado se debe en gran medida al fuerte incremento de la producción fotovoltaica, que se ha situado como la tercera fuente de energía del sector, siendo la eólica un año más la primera fuente de energía.
En nuestro caso, 2024 fue un año muy activo, llevando a cabo dos emisiones verdes de 500 millones de euros con ejecuciones excelentes. Primero, abrimos el mercado el 3 de enero con una emisión a 10 años y un diferencial de crédito de 57 puntos básicos, y más adelante, en junio, con una emisión a 8 años también magníficamente acogida por la comunidad inversora y con el apoyo de dos grandes inversores como son BEI e ICO. Nuestro mensaje clave es que somos un emisor con una cartera de activos elegibles de más de 8.700 millones de euros y evitamos más de 5,8 millones de toneladas anuales de CO2 equivalentes.
El año 2025 se presenta con múltiples retos. Por un lado, este año comenzaremos a ver los primeros informes bajo la directiva CSRD, que exige la integración de información de medioambiente, sociedad y gobierno corporativo junto con la información financiera, lo que nos permitirá tener una información empresarial más fiable y transparente de los aspectos ESG. Por otro lado, veremos cómo es la acogida y la recepción por parte de la comunidad inversora de las primeras emisiones con etiqueta de bonos europeos. Además, 2025 debería ser el punto de inflexión de los Sustainable link bonds tras dos años de descensos de volumen, la mayor exigencia que se le está requiriendo a estos productos está haciendo que los emisores nos planteemos la necesidad de lanzar estas emisiones con indicadores mucho más sólidos para volver a restaurar la tendencia creciente de esta tipología de emisiones.
Para concluir, es fundamental seguir promoviendo y apoyando las iniciativas de sostenibilidad. La evidencia muestra que los esfuerzos en esta dirección no solo son beneficiosos para el medio ambiente, sino que también generan resultados económicos positivos. La transición hacia una economía más verde no es solo una necesidad urgente para combatir el cambio climático, sino también una oportunidad para innovar y liderar en un mercado global cada vez más consciente de la sostenibilidad.
(Publicado en el Informe Anual OFISO 2025)