El Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha anunciado que pretende elevar su financiación para adaptación al cambio climático hasta al menos 30.000 millones de euros al final de esta década, duplicando su objetivo anterior. El anuncio se produce a pocas semanas de la COP31, prevista para noviembre en Turquía.
La importancia de financiar la adaptación
La adaptación empieza a ocupar un lugar destacado y puede convertirse en uno de los grandes ejes de crecimiento de la financiación sostenible en los próximos años. Durante años, gran parte de la atención financiera se concentró en las energías renovables y la reducción de emisiones. Ahora cobra fuerza la inversión destinada a proteger infraestructuras, ciudades, empresas y sistemas productivos frente a los efectos del cambio climático.
Por tanto, se abre un campo de financiación con necesidades muy concretas: protección frente a inundaciones, gestión del agua, infraestructuras resistentes al calor, agricultura adaptada y redes energéticas más robustas son ámbitos susceptibles de atraer financiación pública y privada.
Un nuevo campo: protección frente a inundaciones, gestión del agua, infraestructuras resistentes al calor, agricultura adaptada y redes energéticas más robustas
La adaptación conecta sostenibilidad y resiliencia económica. Reducir daños futuros puede proteger ingresos empresariales, activos, garantías bancarias y finanzas públicas. No se trata solo de un beneficio ambiental, sino también de gestionar riesgos financieros.
El reto será movilizar capital privado. La financiación del BEI puede actuar como catalizador, pero será importante determinar cómo se combinan préstamos, garantías, financiación pública e inversión empresarial, y cómo se miden los resultados.