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Europa a examen: el reto de consolidar la financiación sostenible ante un cambio de ciclo mundial

Irene Rodríguez, Directora de Sostenibilidad de BME

2024 ha dejado un panorama internacional marcado por tensiones geopolíticas, disputas energéticas y procesos electorales que han afectado a casi la mitad de la población mundial. En este contexto de cambio de ciclo, el debate en torno a la sostenibilidad se ha vuelto más político y fragmentado, lo que podría influir significativamente en la coordinación de esfuerzos globales urgentes como la lucha contra el cambio climático.

A lo largo del pasado año, junto con la renovación del Parlamento Europeo en el mes de Junio, la UE ha seguido avanzando en la agenda del Pacto Verde Europeo, incluyendo entre otros la entrada en vigor de la Directiva de Información Corporativa en Sostenibilidad (CSRD), el Reglamento de Bonos Verdes Europeos (EUGB), el Reglamento de Calificación ESG, la publicación de las Directrices relativas a los nombres de fondos relacionados con sostenibilidad o la adopción de la Directiva de Diligencia Debida Corporativa en Sostenibilidad (CSDD).

Los mercados financieros europeos han continuado reflejando el apetito de los inversores por las finanzas sostenibles, con 8 billones de euros en activos de fondos sostenibles en 2024

A pesar de estos importantes avances, la complejidad regulatoria plantea desafíos prácticos de cara a maximizar la eficacia del nuevo marco sin sobrecargar a las empresas. Por su parte, los mercados financieros europeos han continuado reflejando el apetito de los inversores por las finanzas sostenibles, con 8 billones de euros en activos de fondos sostenibles en 2024. Las Bolsas desempeñan, por tanto, un papel clave como canalizadores de la enorme financiación necesaria para afrontar los grandes retos de la sostenibilidad, a la vez que aportan transparencia y el acceso directo y seguro de los inversores a este tipo de activos.

Al otro lado del Atlántico la nueva administración Trump ha anunciado su intención de abandonar el Acuerdo de París y respaldar los combustibles fósiles, dificultando la cooperación multilateral y alejándose de las prioridades establecidas por la UE en materia de finanzas sostenibles. Esta divergencia en las políticas de ambos socios comerciales conlleva además riesgos regulatorios adicionales para empresas que operan en la UE y Estados Unidos.

Mejorar la interoperabilidad y la simplificación de los requisitos de información, y fomentar la colaboración público-privada en soluciones sostenibles, objetivos cruciales

Mirando hacia 2025, Europa enfrenta un año decisivo para superar desafíos geopolíticos e internos mientras ajusta y consolida la implementación del nuevo paquete regulatorio. Entre las demandas más destacadas de inversores y empresas se encuentran la mejora de la interoperabilidad y la simplificación de los requisitos de información, aspectos que se espera abordar en el ‘paquete ómnibus’ previsto por la UE para febrero de 2025. Otro aspecto clave a futuro será fomentar la colaboración público-privada en soluciones sostenibles, un elemento crucial para impulsar la creación de tejido empresarial y diversificar las oportunidades de inversión en los mercados financieros, tal y como se aborda en los informes de Mario Draghi y Enrico Letta.

Queda por ver si los 27 miembros de la Unión Europea lograrán combinar su ambiciosa agenda con ejes centrales para Europa como la innovación tecnológica, independencia energética y crecimiento económico, posicionándose como ‘una potencia de valores’ donde la sostenibilidad sea un pilar estratégico, incluso frente a las corrientes opuestas que emergen en otras regiones del mundo.

(Publicado en el Informe Anual OFISO 2025 sobre la Financiación Sostenible en 2024) Ver aquí
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