El informe que contiene la «segunda opinión» (SPO) de S&P destaca que “la estrategia de descarbonización y Capex de la energética española hasta 2027 tiene como objetivo acometer las emisiones de su cadena de valor y destinará más del 35% de sus inversiones en proyectos bajos en carbono (5,6 — 6,6 mil millones de euros)».
Añade que Repsol ha actualizado sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) alineado con el escenario de 1,5ºC y ha establecido una reducción absoluta de emisiones que cubre las emisiones de alcance 1, 2 y 3 de sus productos.
Señala sin embargo que la cartera de Repsol se compone sustancialmente de activos basados en combustibles fósiles para la exploración y producción de petróleo crudo y gas natural, y que, aunque en 2030 las energías renovables y los combustibles bajos en carbono representarán cerca del 30% de su mix energético en 2030, el petróleo y el gas seguirán representando el 70%.