Los árboles, los bosques y las plantas son un salvavidas frente al calentamiento global y un insustituible partner en la lucha contra el cambio climático. The Economist advierte sobre el peligro de la deforestación. Los bosques y las plantas convierten anualmente 11.000 millones de toneladas de CO2 en materia vegetal y oxígeno a través de la fotosíntesis y logran así eliminar de la atmósfera y almacenar el equivalente al 27% de las emisiones de carbono humanas.
La tala de bosques se ha convertido en el enemigo de este defensor del planeta. La degradaciónon de los bosques está deteriorando este factor de equilibrio ambiental. Recuerda la prestigiosa revista económica británica que «un estudio publicado en Nature el año pasado constató que el 60% de los bosques se han modificado de alguna forma. Estos bosques degradados también son menos resistentes a amenazas como los incendios y evaporan menos humedad, lo que reduce la cantidad de lluvia en áreas que se extienden mucho más allá del bosque mismo».
Inmediatamente antes de la COP-26 de Glasgow, que debe ser un hito en el camino de las COPs, «se reunirán 193 países en Kunming, China, para acordar objetivos para un rango de varias décadas, para revertir el declive de la biodiversidad en todos los continentes y en todos los océanos».
Un acontecimiento casi desconocido pero que puede ser un aldabonazo sobre la crisis mundial de la biodiversidad, indisolublemente ligada a la crisis climática«, según también advierte The Economist.