La reciente Semana del Clima de Nueva York 2025, recien celebrada bajo el lema «Power on», ha dejado ver que la banca y los inversores americanos se mueven en una realidad dual respecto ala evolución de los riesgos climaticos, la financiación sostenible y de los criterios ESG, a medio camino entre el temor a posibles represalias desde ámbitos políticos o de agencias supervisoras y la necesidad de continuar con las inversiones sostenibles en energía: lo que ha cambiado es la narrativa, las inversiones se justifican ahora por razones de seguridad energética y demanda de energía para la Inteligencia Artificial.
La proliferación de centros de datos hará crecer en cuatro veces más el consumo de energía en los próximos 10 años
Desde esa perspectiva, la descarbonización y los compromisos y estrategias de reducción de emisiones de CO2 se han orillado para dar paso a criterios de rentabilidad y estabilidad en el suministro de una energia con una demanda creciente, debido, principalmente a la proliferación de centros de datos, algo que se estima hará crecer en cuatro veces más el consumo de energía en los próximos 10 años
Se trata pues de un cambio en la narrativa que no contradice la realidad y la continuación de los riesgos físicos del cambio climático (huracanes, incendios, infraestructuras dañadas) y su efecto directo en la rentabilidad de sus inversiones.